domingo, 22 de noviembre de 2009

MOLECULAS ORGANICAS Y SU IMPORTANCIA


En los organismos se encuentran cuatro tipos diferentes de moléculas orgánicas en gran cantidad: carbohidratos, lípidos, proteínas y nucleótidos. Todas estas moléculas contienen carbono, hidrógeno y oxígeno. Tambien contienen nitrógeno y fósforo algunos lípidos y nucleótido y nitrógeno y azufre las proteína.

El carbono es singularmente adecuado para este papel central, por el hecho de que es el átomo más liviano capaz de formar múltiples enlaces covalentes. A raíz de esta capacidad, el carbono puede combinarse con otros átomos de carbono y con átomos distintos para formar una gran variedad de cadenas fuertes y estables y de compuestos con forma de anillo. Las moléculas orgánicas derivan sus configuraciones tridimensionales primordialmente de sus esqueletos de carbono. Sin embargo, muchas de sus propiedades específicas dependen de grupos funcionales. Una característica general de todos los compuestos orgánicos es que liberan energía cuando se oxidan. Entre los tipos principales de moléculas orgánicas importantes en los sistemas vivos están los carbohidratos, los lípidos, las proteínas y los nucleótidos.

Los carbohidratos son la fuente primaria de energía química para los sistemas vivos. Los más simples son los monosacáridos, como la glucosa principal fuente de elegía de la mayoría de heterótrofos, o ribosa azúcar de las nucleótidos. Los monosacáridos pueden combinarse para formar disacáridos como la lactosa componente de la leche o la maltasa componente del almidón que es un polisacárido.

Los lípidos son moléculas hidrofóbicas que,la mayoría son biomoléculas, compuestas principalmente por carbono e hidrógeno y en menor medida oxígeno, aunque también pueden contener fósforo, azufre y nitrógeno, que tienen como característica principal el ser hidrofóbicas o insolubles en agua y sí en disolventes orgánicos como la bencina, el alcohol, el benceno y el cloroformo. En el uso coloquial, a los lípidos se les llama incorrectamente grasas, ya que las grasas son sólo un tipo de lípidos procedentes de animales. Los lípidos cumplen funciones diversas en los organismos vivientes, entre ellas la de reserva energética (triglicéridos), la estructural (fosfolípidos de las bicapas) y la reguladora (esteroides). como los carbohidratos, almacenan energía y son importantes componentes estructurales. Incluyen las grasas y los aceites, los fosfolípidos, los glucolípidos, las ceras, y el colesterol y otros esteroides.

Las proteínas son moléculas muy grandes compuestas de cadenas largas de aminoácidos conocidas como cadenas polipeptidicas. El nombre proteína proviene de la palabra griega πρώτα ("prota"), que significa "lo primero" o del dios Proteo, por la cantidad de formas que pueden tomar.
Las proteínas desempeñan un papel fundamental en los seres vivos y son las biomoléculas más versátiles y más diversas. A partir de sólo veinte aminoácidos diferentes usados para hacer proteínas se puede sintetizar una inmensa variedad de diferentes tipos de moléculas proteínicas, cada una de las cuales cumple una función altamente específica en los sistemas vivos.

Los nucleótidos son moléculas complejas formadas por un grupo fosfato, un azúcar de cinco carbonos y una base nitrogenada. Son los bloques estructurales de los ácidos desoxirribonucleico (DNA) y ribonucleico (RNA), que transmiten y traducen la información genética. Los nucleótidos también desempeñan papeles centrales en los intercambios de energía que acompañan a las reacciones químicas dentro de los sistemas vivos. El principal portador de energía en la mayoría de las reacciones químicas que ocurren dentro de las células es un nucleótido que lleva tres fosfatos, el ATP.

IMPORTANCIA DE LOS MINERALES PARA EL SER HUMANO

Los minerales son, por lo menos, tan importantes como las vitaminas para lograr el mantenimiento del cuerpo en perfecto estado de salud. Pero, como el organismo no puede fabricarlos, debe utilizar las fuentes exteriores de los mismos, como son los alimentos, los suplementos nutritivos, la respiración y la absorción a través de la piel, para poder asegurar un adecuado suministro de ellos. Después de la incorporación al organismo, los minerales no permanecen estáticos, sino que son transportados a todo el cuerpo y eliminados por excreción, al igual que cualquier otro constituyente dinámico.
La deficiencia en hierro está ampliamente extendida, sobre todo entre las mujeres en período de gestación. En general, las reservas de hierro en la mujer son inferiores a las del hombre de ahí que la mujer precise absorber más hierro. El índice de absorción de los quelatos de aminoácidos y hierro, frente a las típicas sales de hierro que se prescriben como suplementos, han demostrado que casi cuatro veces más cantidad de hierro cruza la pared del intestino cuando se toma en forma de quelatos, que cuando se toma en forma de sales. Esta presentación del hierro permite también una mayor retención en el organismo, protege al mineral de la precipitación por causa de otros agentes dietéticos, y no produce los efectos secundarios que se originan con la ingestión de sales de hierro corrientes. Durante los procesos de manipulación, estabilización y conservación de los alimentos, tienen lugar pérdidas de la mayor parte de los oligoelementos.
Así, por ejemplo el 86 % del
manganeso (oligoelemento esencial) se pierde durante la moderna molturación del trigo, el 89 % durante el blanqueado y refinado del azúcar y el 75 % en el pulido para blanquear el arroz. Todas estas pérdidas no son luego debidamente remplazadas a través de la alimentación. Los modernos hábitos alimenticios tienden a favorecer el consumo de alimentos con bajas concentraciones de manganeso.
También han sido observados en ciertos individuos, bajos niveles de
cromo en los tejidos. La deficiencia de cromo se reconoce hoy como un problema nutricional que aparece durante la gestación y la edad adulta. En efecto, los niveles de cromo en los tejidos descienden con el avance de la edad, y su deficiencia puede relacionarse con el incremento de la incidencia de la diabetes observada en los adultos mayores. Existe también una relación entre la deficiencia de cromo y la arteriosclerosis y las enfermedades cardiacas.
Una gran parte del cromo presente de forma natural en los alimentos, se pierde también durante los modernos tratamientos de refinación. El ser humano recibe de 0,05 a 0,1 mg. de
cromo con sus alimentos, pero no toda esta cantidad es absorbida. Los quelatos de aminoácidos, o la levadura rica en cromo, son la. única forma natural posible de tomar cromo, ya que resultan muy próximos a lo que se encuentra en el aceite de germen de trigo y en el salvado. De ahí la conveniencia de aumentar la ingestión de estos dos suplementos dietéticos.
Antes se creía que no existía deficiencia de
cinc en el hombre, pero se han encontrado enfermedades. causadas por carencias de cinc en poblaciones mal nutridas. Hoy existen evidencias de que enfermedades y dolencias físicas pueden alterar el metabolismo y la excreción de cinc. La ingestión diaria sugerida es de 15 a 20 mg, al día y se ha visto que esta cifra no se alcanza. No existen reservas sustanciales de cinc en el organismo por lo que resulta esencial una adecuada ingestión diaria de este elemento. El cadmio es un. elemento bastante tóxico que puede provocar una deficiencia de cinc. Los crecientes niveles de cadmio en el humo de los cigarrillos, y en la atmósfera de las áreas industriales, contribuye a la extensión de la deficiencia de cinc, que está empezando a ser observada en el mundo occidental.
Durante los últimos años se ha visto que las ingestiones de
magnesio han descendido notoriamente, mientras que los contenidos de proteína, grasa, azúcar y calcio de nuestra dieta se han elevado. En ausencia de un aporte extra de magnesio, cada vea se acusa más esta deficiencia .Un incremento de la ingestión de magnesio protege al organismo contra las enfermedades del músculo cardíaco. Los estudios realizados han demostrado que la dieta media de occidente es deficitaria en magnesio y que la mayoría de los hombres presentan un balance negativo de magnesio en su dieta. Por otra parte, los resultados evidencian que existe un descenso en la concentración relativa del magnesio frente a otros constituyentes del músculo cardíaco, de sujetos que viven en áreas con aguas potables blandas. La deficiencia relativa de magnesio puede hacer aumentar el riesgo de muerte por causa de enfermedad cardíaca en dichas zonas. Quizás el contenido de magnesio en aguas duras, pueda ser suficiente para corregir una deficiencia marginal de dicho elemento, pero esta deficiencia también puede presentarse en zonas con aguas duras porque se ha suprimido casi totalmente el aporte de magnesio procedente de la dieta.
El
calcio penetra en nuestro organismo, tan sólo, pero en cantidad suficiente, a través de nuestra dieta, pero es eliminado continuamente a través de diversos caminos (riñones, bilis, jugos digestivos y piel). En la mujer el calcio resulta muy importante durante la gestación y la lactancia. La presencia de calcio en las dietas, no garantiza su absorción, porque su control depende de cierto número de factores, entre los que se destacan la presencia de fosfato, de ácido oxálico y de ácido fítico. La leche continua siendo la mejor fuente de calcio de nuestra alimentación, a causa de su gran concentración de este mineral. Por desgracia el consumo de leche va en descenso en todo el mundo. Una predisposición a la deficiencia de calcio, es el factor fundamental en el desarrollo de las enfermedades como la osteoporosis y la paradontosis, Se ha demostrado que el aminoquelato de calcio es casi idéntico a la forma natural del calcio que se encuentra presente en la leche de vaca. En resumen, cada día resulta más necesario volver a las dietas naturales, o bien suplementar nuestra dieta de forma adecuada en minerales.

jueves, 19 de noviembre de 2009

LOS MINERALES


Los Minerales son elementos químicos imprescindibles para el normal funcionamiento metabólico. El agua circula entre los distintos compartimentos corporales llevando electrolitos, que son partículas minerales en solución. Tanto los cambios internos como el equilibrio acuoso dependen de su concentración y distribución.

Los minerales se pueden dividir acorde a la necesidad que el organismo tiene de ellos y son:


Los Macrominerales, también llamados minerales mayores, son necesarios en cantidades mayores de 100 mg por día. Entre ellos, los más importantes que podemos mencionar son: sodio, potasio, calcio, fosforo, magnesio y azufre.


Los Microminerales, también llamados minerales pequeños, son necesarios en cantidades muy pequeñas, obviamente menores que los macrominerales. Los más importantes para tener en cuenta son: cobre, yodo, hierro, manganeso, cromo, colbato, zinc y selenio.


Los macro y microminerales no deben ser administrados sin razones que los justifiquen, dado que muchos de ellos son tóxicos pasando determinadas cantidades.